30 oct 2015

EL SUICIDIO DE UN SOÑADOR

A quien interese:

Ilusiones, cuántas ilusiones podrías llegar a tener en tu corta vida...
Son las 05:00 de la tarde del día 16 de abril de 2000. Sentado sobre una roca en el inmenso y caudaloso mar me encuentro hoy, tengo 17 años, un dolor incalmable y millones de pensamientos, todo tipo de pensamiento invaden mi cabeza.

No es de esperar, estoy solo, total y completamente solo, tan solo como los sueños de las personas abandonadas, solo, como aquellos que aparentan ser felices cuando los asedia la tristeza, solo, como aquellos que pasan de un momento a otro, de tener todo a tener nada, me siento solo, como aquel que necesitó de ti y nunca, y tú nunca lo viste...

Pero, ¿cómo podría sentirme de otra manera? es la pregunta que vaga en todo momento por mi mente, y con ella, el ¿por qué las realidades de mis sueños, no se relacionan con las realidades de mi presente?

¡Han pasado muchas cosas!, entre ellas te amé, te quise, te adoré, te sentí...
¡Te lloré!, ¡Te tuve aferrada a mis brazos!, y cuando desperté te perdí; no lo entendí, en ningún momento, y eso me llevó a la perdición, tuve ideas suicidas una y otra vez, consumí todo tipo de sustancias para así acabar a diario con el intenso dolor; pero ¡volvía!, y para mí era imposible acabarlo, Imposible...

Me sentía cargado de impotencia y frustración, pues podía tenerte completamente por las noches, pero en ningún momento encontrarte en los días, me sentía cargado de impotencia y frustración pues soñé contigo al cerrar mis ojos, pero nunca tenerte en mi día a día.

Me destruía, poco a poco...

No sentía ya nada más intenso que el dolor. Por mucho tiempo había vivido dormido en mi presente e ilusionado por mis sueños...
¡Ahhhh! ¡Te necesito!, necesito de tu voz, de tu calor, de tu olor; o no, te necesité, mucho, te necesité antes de no poder con mis ideas y pensamientos agobiantes, te necesité... antes de volverme loco.

Hoy, han pasado más de dos años desde que apareciste en el primer sueño, y no te negaré, te he querido como un Déjà vu y diera mi vida y todo lo que tengo por ello. ¡Pero ya!, ¡Basta!, ¡Ya no puedo más con esto! Deseo simplemente sumergirme en mis sueños, pero contigo, quiero tu compañía, esto es demasiado grande sólo para mí.

Lo siento, no tengo nada más que decir, ya estos sentimientos me mueven, me dominan constantemente; no aguanto un minuto más, ya sólo quiero partir, y hoy es el momento, por hoy y siempre sólo quiero dormir.


Sí, con 17 años quiero hacerlo y lo haré, voy a sumergirme en mis sueños a buscarte, calmaré mis sentimientos, pensamientos y mi depresión... Iré a buscarte, en aquel lugar en el cual seas realidad en mis sueños y en mi presente seas más que una ilusión. 

2 jun 2015

PERFECTA IMPERFECCIÓN

Perfecta, con P de poder, porque contigo puedo tener todo lo que me proponga. Perfecta con P de pensar, porque cuando te pienso haces que mundo se detenga para luego volver a andar. Perfecta con P de para siempre, por ser mi anhelo, mi sueño, todo lo que quiero, que es perfectamente tenerte y por nada del mundo alejarme o perderte...

Imperfección con I de importante, porque aquellas acciones negativas no se convertirán en constante. Imperfección con I de invisible, porque muchas veces no logro verte, pero siempre puedo sentirte. Imperfección, con I de inconsciente, pues por mucho que quiera suprimirte o dejar de verte, en mis sueños y actos siempre estás presente...

Perfecta imperfección...

Aún no entiendo cual pudiere ser la razón, de encontrarte imperfecta cuando eres toda perfección, o de encontrarte perfecta cuando irradias imperfección...

Perfecta imperfección, de lo tuyo y lo mío, de lo puro y lo impuro, del calor y del frío, de la tierra y la luna, perfecta imperfección, porque eres tan perfecta, que imperfección como la tuya no hay ninguna.

15 mar 2015

POR NADA...

Ha pasado más de un año desde que te vi por primera vez y aún no logro olvidar ese inefable momento en el que tu luminiscencia  causó estragos en mí.

No pude ser más selectivo contigo, tienes todo lo que quiero, todo lo que necesito está en ti, en tu meliflua voz, en tu elocuente manera de expresarte, en aquellos efímeros pero incandescentes momentos que he pasado contigo, que espero seguir pasando y que siempre quise pasar…

Junto a ti quiero que las auroras y los arreboles sean nuestros, que esta historia, tenga principio y desarrollo, pero no final, que aquellos momentos en los que he sentido la efervescencia en mí, nunca acaben...

Tenerte para siempre a mi lado, que lo nuestro sea inmarcesible, que la limerencia que causas en mí a diario, no desaparezca...

Que seas mía, mi etérea y amada mujer, la cual no cambiaría por nada...