20 dic 2013

PENTIMIENTOS

Pensando en ti, soñándote noche y día, queriendo estar junto a ti pero sabiendo que mi habitación sigue como ha estado siempre, vacía.

Creyendo que podría tenerlo todo estando a tu lado, y que ese todo vaya más allá de todo lo superficial, material o lo banal que alguna vez en la vida hayas imaginado.

Podrían imaginarlo de mil y una maneras, pero de esta sólo lo haremos tú y yo, sintiendo y siendo, siendo y sintiendo; todo y nada, nada y todo pero de algún modo sólo puedo pedir que nada vaya más allá de todo, que nada del todo se quede en la nada, pues pensando en ti pongo a prueba todo, pero ese todo está tan lleno de todo que muchas veces termino en la nada, con mis ideas paseando por lugares que nunca imaginé, y con mi cabeza estando en un lugar del que no me arrepentiré.

Todos mis sentidos se agudizan, cuando pienso en ti mi cuerpo, mis ideas y mi pasión te solicitan, te llaman de una manera que no podría explicar, siento que si lo vuelvo a callar correría el riesgo de explotar, algo por lo cual no deseo pasar…

Para ser sincero no sé qué me pasa cuando pienso en ti, siento que el tiempo pasa lento y a la vez rápido, los momentos se viven con mucho sentimiento, y podría sonar un tanto raro y quizá fuera de lo común, pero cuando te pienso, he llegado a creer que soy completamente yo, que no me hace falta nada cuando estoy contigo. Y si hablamos de lo que pasó cuando te conocí, ¿cómo olvidar ese día? Aquel día en el que todo me dio vueltas; aquel día que creí despertar de un profundo sueño; si, aquel día que confirmé eso que tanto había escuchado sobre aquella inmensa oscuridad que cesa cuando llega a ti la luz, esa luz, tu luz; fue ella la que me hizo entrar en cordura, en contacto con aquello que un día creí conocer y que cuando llegaste, creo poder decir que funcionó con el popular “Ver para creer”, pero un poco modificado, tal vez a tu gusto o quizá para saciar mi placer, la cuestión es que en este caso funcionó con “Sentir para creer”.



3 comentarios: